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Director: Luc Besson
Guionista: Luc Besson (basado en la serie de comic books “Valerian and Laureline” de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières)
Protagonistas: Dane DeHaan, Cara Delevingne, Clive Owen

Lo primero a lo que nos enfrentaremos en Valerian y su ciudad de los muchos planetas, es con una secuencia que nos cuenta la carrera espacial del hombre, desde el primer paso en la luna, hasta el futuro nuestro, tiempo en que la historia se ambienta. Una secuencia decentemente desarrollada que, sin diálogos, nos da a entender todo (lo cual no era muy difícil, la verdad), mientras se acompaña de Space Oddity, de David Bowie. Canción intrincada, porque siendo tan buena y habiendo tanto fan de Bowie en este mundo, te puede acercar o provocar rechazo. En mi caso, no estuvo mal, siempre agradezco escucharla, aunque la única relación con la historia sea el espacio, que es lo que sucede aquí (y en The Martian con Starman), quizás tomar nota de lo que se hizo con ella en Walter Mitty sirva de guía. Porque de otro modo, lamentablemente, mientras los productores tengan el dinero para los derechos, simplemente estará donde puedan pagar.

Con ese inicio un poco polémico, llegamos al siglo XXVIII, en que Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son un equipo de agentes espaciales (y, personalmente, agrego “agentes especiales”) encargados de mantener el orden. Una de sus misiones, la única de la película, les llevará a la ciudad de origen humano Alpha; una metrópolis donde especies de todo el universo se han reunido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas, razón por la que se conoce a Alpha como la ciudad de los Mil Planetas. Una vez ahí, se enteran de que existe una amenaza capaz de acabar con la ciudad y sus habitantes, por lo que harán lo que esté a sus manos para evitar este destino.

Luc Besson, guionista y director, alucinó a sus 10 años, cuando leyó la serie de cómics Valerian y Laureline, creados en 1967 y que inspiraron la estética de cintas como Star Wars, Avatar y Guardians of the Galaxy, y siempre quiso llevarlos a la gran pantalla. Su primer intento de aproximación fue The Fifth Element (1997), por lo que no me extrañó encontrar similitudes y hasta el cameo de unos aliens de la cinta protagonizada por Bruce Willis. No obstante, Besson consideró que no existía la capacidad técnica por esos tiempos para crear todo lo que había en su mente respecto del imaginario de Valerian. Fue tras ver Avatar (2009) que retomó el proyecto. Trabajó en efectos visuales en más de 2400 tomas, en conjunto con los estudios Industrial Light & Magic (George Lucas) y Weta Digital (Peter Jackson). Creó mundos y más de 200 Aliens distintos, además se asesoró con su amigo James Cameron. De hecho, está preparando dos secuelas, y todo este empeño, dedicación y cariño se refleja en la cinta. Lamentablemente, se plasmó sólo en el apartado visual.

La Historia es simple y, a medida que pasan los fotogramas, termina haciéndose previsible. Se siente larga en la mitad y realmente, para el tipo de historia que es, no se necesitaban 2 horas y 17 minutos. Los personajes no tienen mucho fondo y para peor, nos cuentan el arco de cambio de algunos (de otros no se nota). Por ejemplo, se supone que Laureline no desea comprometerse sentimentalmente con Valerian porque es un mujeriego, cosa de la que nos enteramos en diálogos, nunca vemos que Valerian sea consecuente con esta acusación. Hubo un par de pasajes en que me acordé de los Bond clásicos, de Connery y Moore, hasta diría que la película tiene un final de “ese tipo de Bond”, pero por el desarrollo de los eventos, no porque el protagonista utilice su Sex-Appeal para atraer a las féminas. Hablando de personajes débiles, una lástima el papel desempeñado por Ethan Hawke (dénle algo más importante, ¡qué falta de respeto!) o el de Rihanna, personaje con el que no pude comprometerme dado el poco espacio que ocupa en pantalla, mención aparte a su baile, que fue bastante simpático, más que cualquier cosa por la imaginación puesta en él. El papel de Owen Wilson también me pareció caricaturesco y Cara DeLevingne está un poco mejor que en Suicide Squad, claro que como todos los personajes son planos y más encima el de ella debe ser inexpresivo, uno no sabe si mejoro algo desde entonces o simplemente le pasaron un traje a su medida.

Fui a ver Valerian esperando un espectáculo visual y en ese sentido, no salí desilusionado, pero es lo único que esta cinta tiene (y si eres enemigo del CGI, ni para eso te dará). Este apartado y el imaginario que maneja, los colores, el 3D, son sus cartas buenas, fuera de eso, es una película sencilla y predecible.