Los cómics o tebeos llevan presentes en nuestro ocio décadas, de hecho fueron el entretenimiento de aquellas generaciones que no se criaron con la televisión o los videojuegos. Esta manera de contar historias, basada más en lo visual que en la narrativa verbal, han conquistado desde siempre a grandes y pequeños. Podrían considerarse los primeros libros infantiles, pero según el género, somos conscientes de que en la edad adulta han sido y siguen siendo una fuente de inspiración erótica para otros tantos (y seamos claros, sobre todo para un público adolescente).

Con los avances tecnológicos, los míticos personajes de cómic como Conan o los X-Men fueron cobrando vida en el mundo del celuloide. Casi todos han sido llevados a la gran pantalla en numerosas ocasiones, interpretados por diferentes actores, con tintes más cómicos o más sombríos, con mejores o peores efectos especiales, y destinados a satisfacer los deseos de los niños en algunos casos o de un público más adulto en otros.

Los superhéroes son, sin duda alguna, los personajes más exportados al séptimo arte, y en este preciso momento suponen en sí un género que genera beneficios a gran escala. El merchandising va desde las figuras de acción hasta los sets de Lego, pasando por los baberos para recién nacidos, calzado infantil, ropa para cosplay, videojuegos para videoconsolas, smartphones y juegos online tipo tragamonedas. Los primeros en dar el salto al sector del juego fueron los personajes de Marvel, pero marcando la diferencia, no sólo han orientado sus máquinas virtuales a usuarios experimentados, sino que han buscado la manera de traer nuevos jugadores, incluso enseñándoles cómo inscribirse en una sala de juegos, trucos para las tragaperras online y mezclando el juego con cortometrajes exclusivos. DC Comics ha seguido su ejemplo y ahora muchos de sus héroes también están retratados en este tipo de juegos para adultos.

No hay duda de que el sector del juego online genera muchos ingresos, pero los mayores desembolsos de los adultos suelen ir destinados a productos infantiles. Los padres y abuelos cada vez gastan más en complacer a sus hijos y nietos, y nos hemos acostumbrado a un consumismo de usar y tirar y de mucho merchandising. Las mochilas escolares, la vajilla, la ropa de cama, en muy raras ocasiones está libre de sus personajes favoritos.

Así, Disney ha sabido aprovechar el éxito de la factoría Marvel añadiendo un área en sus parques temáticos en la que podremos disfrutar de todos los grandes superhéroes. Una estrategia que no sólo aporta novedades al parque Disney, sino que atrae a un público que ya es demasiado mayor para adorar a Mickey Mouse o a Buzz LightYear. Lo mismo ha hecho Warner con sus parques, en los que el Pato Lucas o Bugs Bunny comparten protagonismo con Batman y Joker, Wonder Woman o Harley Queen.

Otro sector que cada vez está más influenciado por la cultura del cómic es el mundo del tatuaje. Atrás quedaron los tribales, corazones y calaveras, en un momento en el que tatuarse a los Vengadores a todo color es lo que se lleva.

¿Hay pues alguna edad en la que los cómics no estén presentes? Podríamos pensar que los más mayores no están ya interesados en este tipo de entretenimiento, pero Mafalda sigue siendo irresistible para los que están rozando la tercera edad, y el Capitán Trueno sigue causando furor entre los nostálgicos. Por último, y volviendo al lado más sensual del género, Milo Manara es un clásico al que todavía le quedan muchas ventas por delante.