El pasado 26 de Abril, un equipo de documentalistas financiados por Xbox Entertainment Studios desenterró en un vertedero de Alamogordo (Nuevo México) algunas cajas con los cartridges de lo que es considerado por muchos, el peor videojuego de la historia. ET the Extra-Terrestrial para Atari 2600 fue un proyecto que ocasionó pérdidas no solamente de índole económicas, sino también a nivel empresarial, debido a que fue el detonante para que Atari se declarase en bancarrota el año venidero. Anunciado a bombo y platillo, el videojuego prometía ser un hit para la Navidad del año 1982, pero los factores de tiempo de creación y diseño de éste, la presión psicológica por parte de la compañía y la exagerada inversión en factorías ad hoc para producir cartridges por millones, fueron determinantes al momento de evaluar su fracaso, el cual provocó una crisis enorme – nunca antes vista hasta ese momento – en lo que respecta a las compañías de los videojuegos. En una sola palabra, ET the Extra-Terrestrial para Ataries considerado una maldición que hasta el día de hoy puede causar estragos.

¿Cómo se gestó, en primera instancia, este proyecto? Después del éxito que E.T., la película de Steven Spielberg, cosechó durante la mitad del año 1982, los accionistas de Atari negociaron con Universal Pictures, para obtener la licencia que les permitiría llevar la historia del extraterrestre al mundo de los videojuegos. La obtención de los derechos de E.T. le costó a Atari unos $22 millones de dólares (más de 34 mil millones de pesos chilenos actualmente) y los gastos de producción del videojuego están evaluados en $125 millones de dólares (unos 196 mil millones de pesos chilenos actualmente, considerando la tasa de inflación).

La empresa no perdió tiempo y se contactó con el diseñador Howard Scott Warshaw (responsable de otros trabajos de Atari como Yar’s Revenge y Raiders of the Lost Ark) para que pudiera confeccionar y terminar el videojuego en cinco semanas, ya que la compañía tenía planes para publicarlo en las fiestas de Navidad de ese año. Ignorando las repercusiones de su decisión, Warshaw accedió al desafío, finalizándolo en Septiembre. Sin embargo, y en una mala jugada, Atari omitió el testeo del proyecto y raudamente lo puso disponible para su proceso de manufactura y promoción.

E.T. Atari

Tomando en cuenta el boom de la película, la empresa ordenó cuatro millones de cartridges del videojuego (hay algunas fuentes que aseguran que fueron cinco millones).

Pero, al llegar las fiestas de fin de año, solo se vendieron un millón y medio de cartuchos. Las críticas de E.T. fueron abominables y tajantes. Muchos coincidieron en que el videojuego era imposible de jugar. Tanto la historia y los gráficos, como la jugabilidad del mismo, hicieron que se le catalogara de infumable. Por lo que las ventas de los cartridges bajaron estrepitosamente y no lograron suplir siquiera en menor medida lo invertido por Atari.

Al poseer más de la mitad de los cartuchos de E.T. (ya sea porque no los pudieron vender o porque sus distribuidores los devolvieron), la compañía optó por enterrarlos en un vertedero de la localidad de Alamogordo, en Nuevo México. O al menos eso era lo que se especulaba. En Septiembre de 1983, una serie de artículos aparecieron en el diario Alamogordo Daily News en donde se aludía a que hubo entre diez y veinte camiones que compactaron y enterraron cajas llenas de material relacionado con Atari, no sólo los cartridges de E.T., sino también consolas defectuosas. Al no poder comprobar la veracidad de tales artículos, el entierro de los cartridges quedó como una leyenda urbana con el pasar de los años, hasta que unos documentalistas de Xbox Entertainment Studios adquirieron el permiso de las autoridades de Alamogordo para buscar la ubicación exacta y desenterrar el material sobrante.

La excavación, liderada por Zak Penn (quién está a cargo del documental acerca del videojuego) y el mismo Warshaw, confirmó que el mito urbano era cierto. Durante las primeras horas de la excavación, se encontró restos de algunos cartridges, con lo que se ratificó que el sitio era el indicado.

Ahora bien, lo que no muchos saben es que desenterrar material plástico, el cual ha estado sepultado bajo tierra durante mucho tiempo, puede significar un peligro para los ciudadanos de Alamogordo. Según la New Mexico Environmental Protection Division Solid Waste Bureau, una institución encargada de la salud pública y de preservar el medio ambiente, la exposición a este tipo de material nocivo puede representar un potencial peligro químico. Las sustancias tóxicas derivadas de los cartuchos enterrados, según esta institución, puede producir graves daños neurológicos, entre otras cosas. Y por ser esta excavación un evento abierto a público (en donde muchos estaban desprotegidos de los desechos tóxicos del vertedero), el riesgo de sufrir algún daño al sistema nervioso es latente. Y considerando que Alamogordo fue el primer lugar donde se probó la bomba atómica, las posibilidades aumentan.

Con eso, el haber desenterrado los cartridges de E.T. the Extra-Terrestrial puede que no sólo se haya recordado todas las pérdidas económicas que causó, sino que traiga consigo algún material químico que pueda causar daños a largo plazo en los seres humanos que estuvieron expuestos en la excavación. Sin lugar a dudas, E.T. the Extra-Terrestrial para Atari 2600 es una maldición en sí misma. Y no será de extrañar que cause otros coletazos en un tiempo más.

Fuentes