Nuevamente es hora de cambiar el aceite en tu motor gamer, con “El juego de la semana”  sección patrocinada por Hijos del Átomo, que se dedica a presentarles juegos los cuales pueden o no piratear conseguir de manera totalmente legal.

¿Esta semana? Spore, de Will Wright, más conocido por crear Los Sims y Simcity. Spore es un simulador de vida y estrategia desarrollado por Maxis y distribuido por Electronic Arts para Windows y Mac.

¿Qué pasa cuando haces el juego más vendido de la historia? Esa pregunta es el motor que mueve a Will Wright y Spore, junto a su ambicioso concepto: Dirigir una especie animal desde su formación unicelular hasta la conquista del universo a través de millones de años evolucionando y demostrándole a la selección natural quien manda.

Es un juego extraño, por decir lo menos. Me enganchó desde el principio más por la curiosidad del “¿que pasaría si…?” que por tener un gameplay muy eficiente, cosa con la que no brilla del todo. Se nota de muy lejos que intenta alejarse de Los Sims, pero de una manera un tanto negativa. Más que una caja de muñecas, Los Sims beben directamente de una creatividad suprema, las decisiones que tomamos no son meramente estéticas, tienen un propósito que cambia radicalmente la forma de jugar ¿Ejemplo? Podemos matar a un Sim por diversión, cambiando la vida de los otros para siempre.  Al contrario de Spore, donde todo transcurre sobre rieles, va muy directo al punto, y los cambios apenas salen de lo meramente cosmético, pero vamos a desgranar.

¿Por qué jugarlo? Para empezar, definir este juego es complicado, dada la mezcla inusual de géneros. Se divide en cinco estadios (niveles) de evolución: Célula, que es jugar con un organismo simple en el caldo primordial de un joven planeta generado aleatoriamente, sobrevivir y evolucionar a base de un gameplay mezcla de Pac-Man y Asteroids son prioridades. Criatura, una vez hemos evolucionado lo suficiente es hora de dejar el mar y abrirse paso en el salvaje mundo terrestre, ahora tenemos entre manos un juego más ligado a los RPGs de acción, donde nuestra especie deberá hacer alianzas o someter a animales inferiores con tal de recolectar partes y sentar las bases de una sociedad.

Tribu, la evolucionada especie bajo nuestra tutela ha hecho una aldea y es su misión unificar el país entero a base de estrategia en tiempo real y mucha planificación. Civilización, nuestra especie domina la faz del planeta y es momento de imponer nuestra ideología y doctrinas por sobre los demás países, con un gameplay mezcla de Civilization y Age of Empires. Y finalmente la era espacial, en la cual el juego se abre a una infinidad de opciones, aventurándose en nuevos planetas, descubriendo nuevas especies y luchando por ser la primera especie inteligente en llegar al centro del universo.

La magia de Spore es su editor. Casas, vehículos, animales y naves espaciales pueden ser construidas a gusto del jugador, haciendo gala de una increíble sensación de estar jugando con plasticina. Experimentar es la palabra clave en todo esto, en especial con el sistema de filosofías, en otras palabras el resultado de nuestras decisiones. Son doce y varían dependiendo del camino que tomamos de distintas fases: Ya sea ser carnívoro, adoptar una religión o volvernos industriales capitalistas malvados.

Y claro, el humor adosado con una suave crítica social está siempre presente, es un juego que no teme reflejar la cultura humana tal cual es: Guerras por petróleo, hegemonía económica, consumismo desenfrenado, destrucción de los recursos naturales entre muchas otras características de la sociedad moderna, caricaturizadas de manera brillante.

Y sin irme más con rodeos, eso es Spore. Lo recomiendo si disfrutan sentarse una tarde a experimentar con cosas nuevas. Va doblemente recomendado para los menores de edad, es fácil de jugar y una experiencia para echarle horas y horas dándole brazos extras a nuestros tiranosaurios marcianos.