Imposible no reconocer que es una de las series más formidables del último tiempo. Así de sencillo. Más allá del impacto mediático que causó, hay que mencionar que esta franquicia creada por el guionista Tsugumi Ohba y el artista Takeshi Obata partió como un manga de 108 capítulos que aparecieron en la revista semanal de manga Weekly Shōnen Jump, y debido a su éxito, el proyecto fue llevado al animé, recibiendo la ovación de la crítica mundial. Y es que su argumento principal y los elementos presentes en ella la catapultaron a la categoría de “serie de culto”, aduciendo a la recepción del público occidental que quedó impactado ante lo que el protagonista realizaba con el “cuaderno de la muerte”.

Y siendo este cuadernillo sobrenatural el motor de acción de la serie, en donde Light Yagami escribe en ella los nombres de las personas (principalmente criminales) para asesinarlas, nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Hubo alguna leyenda anterior de la cual se haya extraído la idea principal de la historia? ¿Hubo, en alguna cultura antigua, un cuaderno en donde se anotaba el nombre de una persona, y ésta moría irremediablemente? La investigación nos envió a un pasaje sin salida. Por lo que hubo que reformular la pregunta, esta vez con algunos preceptos nuevos.

Primero, se cambió el foco de atención del curso de la investigación. En vez de precisar en buscar un “cuaderno de la muerte”, dirigimos nuestras pesquisas hacia la entidad que escribe. O sea, hacia quién escribe y determina el destino de las personas en cualquier superficie, ya sea un cuaderno, un pergamino, una hoja de árbol, etc. Segundo, se estableció que la acción de escribir fuera más que “una representación de las palabras o ideas, mediante letras u otros signos gráficos convencionales”. Es decir, cualquier representación visible que sea capaz de transmitir información (letras, jeroglíficos, formas de piedras, cuerdas con nudos, etc.), se tomará bajo el concepto de escritura. Por último, redefinir el concepto de destino como “el fin de cada persona, planeado por fuerzas divinas”. Por lo tanto, la pregunta quedó planteada del siguiente modo: ¿Hubo en alguna civilización antigua una entidad que definía el destino de las personas, mediante representaciones visibles? Esta vez tuvimos suerte. Investigamos los mitos relacionados con las nociones de la escritura y la muerte, para dar cuenta que existieron antes de la llegada de Death Note.

Toth y Seshat junto al Árbol de la Vida
Toth y Seshat junto al Árbol de la Vida

Un acercamiento a la mitología egipcia, en primera instancia, nos podría dar las primeras pistas de una posible deidad que regía el destino de las personas mediante la escritura. En estricto rigor, existieron dos. Por un lado, está Thot, dios de las artes, la ciencia y la sabiduría. Este ente, con cabeza de pájaro, era un escribano sagrado que documentaba el trazado y la trayectoria de cada cosa existente, así como también dejaba registros del tiempo de reinado de cada faraón. Por otro lado nos encontramos con Seshat, diosa de la escritura, de la historia y del destino. Junto con Thot, escribía los acontecimientos del futuro y del pasado sobre las hojas del Árbol de la Vida, el árbol en el que se encerraba la vida y la muerte, según las referencias de los mismos egipcios. Deduciendo las facultades escriturales de ambos dioses, no sería de extrañar de que ambos poseyeran el don de registrar a cada persona, su nacimiento y su muerte. Especialmente su muerte, ya que es allí donde Thot y/o Seshat vendrían a hacer lo que hacía Kira en toda la serie: Determinar el fin de cada persona, escribiendo su nombre.

Las Moiras: Átropos, Láquesis y Cloto
Las Moiras: Átropos, Láquesis y Cloto

Otro ejemplo de entidades que manejan el destino de las personas lo podemos corroborar en la mitología grecorromana. Las Moiras (o las Parcas, en su equivalente romano) era un trío de mujeres que personificaban el destino, visto como algo prefijado desde el nacimiento y que es imposible eludirlo. Eran ellas quienes controlaban el hilo de la vida de cada mortal, desde el momento de nacer hasta su muerte. Y cada moira tenía atributos propios:

·Cloto (Nona en la mitología romana) era quien hilaba las hebras de la vida de cada persona. Tomaba decisiones relacionadas con la elección de quién podía nacer y seguir viviendo.

·Láquesis (Décima en la mitología romana) era quien determinaba el futuro de cada mortal, mediante la longitud del hilo de ésta. Básicamente, mientras más largo era el hilo de una persona, más viviría.

·Átropos (Morta en la mitología romana) era quien elegía la manera en que moriría cada persona, cortando su hebra con sus “tijeras aborrecibles”.

Si hacemos una rápida asociación, sería Átropos el equivalente a Kira en “Death Note”, ya que ambos escogían la manera en la que cada persona fallecía. Pero no hay que olvidar que, en el caso de Kira, existía un proceso a priori, que es el de la escritura del nombre y apellido de la persona en cuestión. Protocolo que, por supuesto, Átropos no hacía. Por lo que hay que considerar también a Cloto como la moira que “registraba” en los hilos a cada persona viva. Así, ambas moiras, Cloto y Átropos, realizaban en la era mitológica griega las labores de Light Yagami en la serie japonesa.

Nabu, dios babilónico de la sabiduría y la escritura
Nabu, dios babilónico de la sabiduría y la escritura

En la mitología mesopotámica también encontramos un ejemplo de deidad escribana que imperaba por sobre el destino de los hombres. Nabu fue el dios babilónico de la sabiduría y la escritura. Hijo de Marduk, deidad principal de Babilonia, tuvo facultades y poderes escriturales que se elevaban por sobre la existencia humana, ya que era él quien escribía el destino de cada persona, tal cual los dioses lo han decidido, en sus tablillas de registros. Pero a diferencia de Thot y Seshat, Nabu podía aumentar o disminuir a voluntad la duración de la vida de las personas. Una ventaja que la diosa sumeria de la escritura, Nisaba, no tenía. También conocida como Nidaba, esta deidad era la escribana de los dioses de Sumeria, diosa de la fertilidad, la enseñanza y la astronomía. Su culto como diosa de la escritura, más relacionada con el aprendizaje que con el juicio o el destino, fue reemplazado por el de Nabu, en el periodo babilónico. Así, Nabu se convirtió en la principal entidad de la escritura de la cultura mesopotámica, y su tarea es la que más se acerca a la hecha por Kira.

Recapitulando la información, las deidades nombradas anteriormente se asimilan parcialmente a la figura de Kira. Extrayendo las características de cada una de ellas, podemos darnos cuenta de las siguientes ideas:

· Thot y Seshat anotaban el curso de la vida de las personas, esto es, su nacimiento y su muerte. Distinto a Kira, que se dedica exclusivamente a dar sentencias de muerte a cada persona.

· Las Moiras tenían funciones específicas. Si bien, Átropos podía cortar el hilo metafórico de la vida de las personas, al igual que Kira, no realizaba el proceso a priori: escribir el nombre y apellido de dicha persona para su ejecución.

· Nabu podía aumentar o disminuir la duración de la vida de las personas, escribiendo en su tablilla sagrada. Kira realizaba la misma función en su cuadernillo mortal. Por lo que este dios babilónico tendría en sí las nociones de escritura y muerte que más se aproxima a las ideas concebidas en Death Note.

Concluyendo, la respuesta a la interrogante de nuestra investigación dió resultados. Se manejaron distintas hipótesis, provenientes de distintas cosmogonías, se discriminaron las deidades que no se ajustaban a nuestro objetivo y dimos con tres posibles entidades que se dedicaban a la escritura (tomada como una forma de representar signos y objetos que comunican algo) y a la muerte (como destino preparado por fuerzas divinas). De ellos, Nabu, el dios babilónico de la escritura y la sabiduría, fue el que más se acercó al perfil de Kira, el seudónimo tanto de Light Yagami, como el de mucho otros más, dueños de una “death note”. Porque al final de todo comprendemos una sola cosa. Quizás la “death note” sea sobrenatural, pero si no hay quién la escriba, no sirve de nada.