Corría Julio de 2014 y me encontraba fuera de mi ciudad, de vacaciones. Sorteando qué haría en uno de esos días de descanso, había un plan en mi cabeza que no terminaba de convencerme. Se acercaba el estreno de Guardianes de la Galaxia, película que sería la primera gran apuesta de Marvel Studios. Los personajes no gozaban de mucha popularidad, y yo, que no soy un tradicional lector de cómics, tampoco sabía demasiado sobre su historia. Pero pasó algo que me terminó de convencer.

Y para eso hay que volver a Abril de ese mismo año, se estrenó la secuela del Capitán América y yo aún no estaba tan inserto en este mundo. Tengo un amigo con el que voy a todos los estrenos, comenzamos con Iron Man 3 y de ahí en adelante hemos asistido a todas, excepto dos: Las ya nombradas Capitán América y Guardianes de la Galaxia. Y en esto debo ser bien honesto, nunca fui muy fanático del Capitán, pensé por mucho tiempo que reflejaba todo el cinismo capitalista norteamericano y no merecía respeto ni admiración. Por lo mismo, no me interesaba ir al cine a ver la secuela de su película.

Volviendo a mis vacaciones, el día antes del estreno de Guardianes de la Galaxia decidí ver Capitán América: El Soldado de Invierno, para matar la tarde y decidir si ir al cine al día siguiente o no. Terminé de ver la película y me di cuenta del error que significa no confiar en lo que Marvel Studios tiene para ofrecerte.

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No pude dejar de hablar con mis amigos más fanáticos sobre lo grandioso que era El Soldado de Invierno, con una escena entre los créditos que para mi es de las mejores, una trama atrapante de principio a fin, y una historia que demuestra que el Capitán es un verdadero defensor de la libertad, sin importar quién desee coartarla, la segunda película del centinela de la libertad parecía (y aún me parece) un film que rozaba la perfección.

La decisión estaba tomada, iría a ver Guardianes de la Galaxia. Vi los trailers nuevamente, averigüé otro poco sobre los personajes y escuché (más de una vez) la pegajosa canción que hizo, a estos extraños héroes, quedarse dando vueltas en nuestra mente.

Y bueno, lo de ese día es otro cuento. Le conté a mis familiares, incluso el taxista con el que volví a casa, todos me preguntaban ¿Qué película fuiste a ver?, Guardianes de la Galaxia respondía yo. Nadie sabía nada, lo que de alguna manera me hacía dudar por la decisión tomada. Comenzó la película y no sé si fue por el inicio que es bastante emotivo, pero al momento de ver el logo de Marvel Studios la piel se me puso de gallina y la emoción me abordó por completo. El diagnóstico era fácil: Marvel estaba a punto de adquirir mi alma por completo.

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Salí del cine más que feliz, una película entretenida, con humor (pero no del forzado). Personajes nuevos, buena banda sonora, una mayor participación de Thanos y una nueva esquina del universo Marvel que jamás habíamos visto antes. Mi goce con la escena de baile de cierto personaje (para no spoilear a quien aún no la haya visto) hacia el final de la película no hizo más que comprobar lo inevitable: Marvel me tiene en sus manos.

Y el tiempo me dio la razón. La crítica alabó el trabajo de Guardianes de la Galaxia, fue nominada al Óscar por sus efectos especiales, los Guardianes convencieron a fanáticos antiguos y nuevos. Fue la sorpresa del año y cerró como el tercer film más taquillero del año, sólo detrás del fin a la trilogía de El Hobbit y la máquina de hacer dinero (y explosiones) que es Transformers.

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Llegamos al 2015 y Marvel tenía tres nuevas apuestas (de las cuales ya dos se han presentado): Daredevil, Ant-Man y Jessica Jones. ¿Por qué me refiero a estos estrenos como apuestas? Porque el caso de Jessica Jones y Ant-Man es bastante similar al de GOTG. Personajes que no son tan populares para el público masivo y que por ende (en términos económicos) pueden significar un fracaso importante. En el caso de Daredevil es levemente diferente, el personaje es conocido, pero ya tuvo su oportunidad en las adaptaciones modernas y la percepción general no fue la de estar ante un producto muy valorable.

Por otra parte la producción de Ant-Man sufrió un traspié bastante importante: cambió de director. El proyecto Hombre Hormiga estuvo desde los inicios del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), con Edgar Wright a la cabeza, sin embargo, el constante aplazamiento a la producción de la cinta y el incesante avance del puzzle que significa el MCU hicieron que, llegado el momento de realizar la película, la idea original del director debiera cambiar en muchos aspectos para poder cuadrar con el universo ya constituido para estas alturas.

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Así, a poco más de un año del estreno, Peyton Reed tomó la posta del film y logró entregar un producto muy muy bueno. Si bien no rompió la taquilla como Avengers o Guardianes de la Galaxia, logró gustar, y mucho. Para algunos está en el top 3 de Marvel, no es mi caso, pero sí considero que es una película (al igual que GOTG) con un humor que sale muy natural, refrescante (en cuanto a las historias de orígenes) y que supo aportar lo nuevo pero siendo parte de un universo con historia.

Además de lo anterior, Ant-Man debía afrontar quizás una de las mayores polémicas hasta ahora: tener de protagonista al segundo Hombre Hormiga. La historia cuenta cómo Hank Pym (primer Ant-Man) selecciona a Scott Lang para ser su sucesor, para muchos de los fanáticos esto era impresentable. Primero porque Hank es de las mentes más brillantes (sino la más) del mundo Marvel, y segundo porque tiene en su historial cosas no menores como ser miembro fundador de Los Vengadores o haber creado a Ultrón, sí, el mismo villano de la secuela vengadora.

Con todos estos antecedentes, no era poco el trabajo que Ant-Man tenía, más aún si tomamos en consideración que se estrenaba inmediatemente después a Avengers: Age Of Ultron. Pero Marvel, una vez más, cumplió. No es una obra maestra, eso es cierto, pero sí estamos ante una película entretenida, Scott se transformó en un personaje totalmente querible, nos entregaron los primeros adelantos, en diálogos e imágenes, a todo lo que se viene en la gran Fase 3. Y a pocos meses de su estreno, logró hacerse el espacio para tener una secuela en el estrecho camino rumbo a las Guerras del Infinito.

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Pero también es necesario ser justos, el talón de Aquiles de Marvel han sido sus series. A pesar de tener Agents of S.H.I.E.L.D. en medio de su tercera temporada y a Agent Carter  en plena producción de una segunda, las adaptaciones televisivas de La Casa de las Ideas no han logrado convencer. Y puede sonar totalmente contradictorio hablar de proyectos malos, si mi idea en esta entrada es decir que todo lo que produce Marvel es bueno. Pero mi deseo no es lavarle el cerebro a nadie, sino que darles mis razones para creer (entre sumas y restas) porqué lo que produce Marvel es muy bueno.

Estas dos series realmente no terminan de convencerme, las veo, sí, para estar al día con todo lo posible. Hay fanáticos que las aman y otros que no tanto, la decisión la dejo en usted. Agents of S.H.I.E.L.D. tiene un inicio bastante lento, pero luego de cruzarse con El Soldado de Invierno logra tomar bastante vuelo, no siendo espectacular, pero sí subiendo su nivel. Mientras que el caso de Agent Carter es similar, la historia es más bien plana, pero tiene el factor extra de relatar cosas sobre el Universo Marvel del siglo pasado. Como ven, las opiniones sobre Marvel y su área de TV son bastante regulares, hasta que llegó el hombre sin miedo.

Marvel’s Daredevil la rompió en Netflix. Pasó a ser la serie más vista en toda la plataforma y a obtener el mejor ránking de todas. Además, para muchos (incluyéndome) es de lo mejor que nos ha entregado Marvel Studios hasta la fecha. Pudiendo competir, fácilmente, con cualquier película con las que comparte universo. También hay que ser justos aquí, Netflix entrega libertades que la TV no. Pero eso lo sabemos únicamente por la apuesta que el mismo Marvel hizo, y que le dio frutos, de los buenos.

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Con estos antecedentes es que llega la tercera gran apuesta del año: Jessica Jones.

La segunda producción conjunta entre Marvel y Netflix, llega al servicio de streaming hoy. Y, nuevamente, estaremos ante un personaje para nada popular pero que tiene mucho para ofrecer.

Dicen por ahí que renovarse en el éxito es lo más difícil, Marvel lo ha hecho una y otra vez, y este viernes, con Marvel’s Jessica Jones, tiene una nueva oportunidad para demostrarlo. Hay películas mejores y peores, obvio, un universo constituido por 11 películas y 3 series naturalmente tendrá diferentes matices. Pero a pesar de todo, creo que Marvel se ha ganado el derecho a que le demos una oportunidad, más si tenemos en consideración que el estandarte que inició todo, Iron Man, no fue siempre la máquina de hacer dinero que es hoy.