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En el episodio 13 de la temporada 4, titulado Alone, vimos como Daryl y Beth llegan a una extraña casa. Lo que parecía ser un refugio confortable al parecer es una trampa pues pronto es invadida por una horda de caminantes. Beth huye al exterior y cuando Daryl trata de alcanzarla ve que es secuestrada por un automóvil negro que luce en su parabrisas trasera una cruz blanca. Daryl la sigue hasta caer exhausto. Cuando Rick se encuentra con Daryl le pregunta si Beth está muerta, a lo que Daryl responde lacónicamente “solo se fue”.

No vimos más a Beth en esa temporada y salvo especulaciones y falsos spoilers (donde la veíamos degollada en Terminus) debimos suponer que estaba viva, en algún sitio. Mucho se especuló en los meses previos al estreno de la quinta temporada, algunos suponían que aparecería convertida en caminante, como ocurrió con Sophia en la segunda temporada, prisionera en Terminus o muerta. Se nos adelantó su presencia en el tráiler de la temporada en curso, pero no la vimos en Terminus ni en ninguno de los tres primeros episodios. Razón de sobra para que estuviésemos ansiosos por saber que había sido de ella.

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El episodio del que hablaremos hoy es Slabtown algo que podríamos traducir como Ciudad de Loza, clara referencia al aséptico hospital donde se desarrolla la acción. Por fin conocemos el destino de Beth. La vemos despertar en una cama de hospital (¿?) con la bata típica de estos lugares y con varias agujas conectadas a sus venas.

Todo luce limpio y ordenado, como si de un hospital en funciones se tratara, más el primer vistazo por la ventana no deja lugar a dudas: las calles desiertas, edificios a medio calcinar y vehículos militares abandonados. La puerta comienza a moverse y no es una horda de caminantes la que ingresa, sino que es un médico y una policía. Se trata del Dr. Steven Edwards y la Oficial Dawn Lerner, quienes le explican que está en el Hospital Grand Memorial de Atlanta.

La revelación anterior parece extraña y contradictoria. En el último episodio de la primera temporada vimos la caída del CDC de Atlanta, referente mundial de enfermedades infecciosas. Si un edificio con tanta seguridad como el CDC colapsó posterior a la epidemia ¿cómo es posible que un hospital se mantenga en funcionamiento?. Beth fue encontrada a punto de ser devorada por el grupo de caminantes, cuando pregunta por Daryl, le explican que la encontraron sola.

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El hospital se mantiene funcionando sólo en los pisos superiores. El sótano y el primer piso se encuentran invadidos por caminantes, de hecho el mismo establecimiento es como una fortaleza sitiada. No se puede salir de él, a menos que lo hagas en el vehículo negro con la cruz blanca, en realidad, la estadía en ese recinto no es gratuita.  El hecho de haber sido salvado y traído a un lugar seguro se debe pagar y aquí se paga con trabajo. La comida que se consume diariamente también se debe pagar y la deuda sigue aumentando.

Este sistema embaucador recuerda al modus operandi que los tratantes de personas utilizan con sus víctimas. Pronto Beth va descubriendo cosas en el hospital que la inquietan. Los cadáveres de las personas que fallecen son arrojados por el hueco del ascensor mientras aún están tibios para que sean devorados por los caminantes en el sótano. Una mujer que intento escapar, es devuelta con una mordida en el antebrazo. La oficial Dawn no duda en ordenar al médico que le ampute el brazo, sin anestesia.

La oficial gobierna el hospital con mano de hierro. Nada parece escapar a sus ojos y sus oficiales son los brazos a través de los cuales manda y ha generado dos tipos de personas: los policías a cargo de la protección y que detentan un dictatorial poder y el resto que incluye a los médicos y pacientes que se ven obligados a acatar órdenes sin cuestionar. No tiene nada de sectario como Terminus, ni las características de una comunidad como lo era Woodbury, de hecho Dawn no comparte ni en lo más mínimo el carisma que detentaban tanto El Gobernador como Gareth.

Se le ve como una mujer rígida e inamovible que recuerda más el carácter de una antigua institutriz inglesa o de la madre superiora de un convento. Y esto precisamente es lo aterrador de ella, de voluntad férrea, tienes arranques de ira durante los cuales no duda en utilizar la violencia para conseguir su propósito, ocasionando dolor físico y emocional a aquellos a quienes pretende proteger. Notable es la escena en que “convence” a Beth para consumir sus alimentos, argumentando que “si tomas algo, debes dar algo a cambio. Es lo justo”.

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Noah es un muchacho de color, de aproximadamente la edad de Beth, quien está a cargo de la lavandería del lugar. Es Noah, quien comenta a Beth que fue “rescatado” por los policías y traído ahí. Su padre no lo logró. Ahora entiende que dejaron morir a su padre pues era grande y fuerte y sólo buscan a los pequeños y débiles que no les opongan resistencia.

Beth es asignada como ayudante del médico, razón por la cual está todo el día pegada a él. Edwards tiene ciertas regalías por ser el único médico del recinto, pues posee una habitación propia, donde incluso guarda un Caravaggio que rescató de la calle. Es el único quien se opone medianamente a los designios de Dawn, posición que defenderá aunque tenga que matar para ello. Edwards le cuenta a Beth que durante la epidemia, estaban trasladando enfermos a otro hospital cuando les fue asignado un contingente policial. Cuando todo acabo e incineraron gran parte de Atlanta con napalm, ellos quedaron aislados ahí y allí se mantuvieron. Hubo sangrientas luchas de poder entre los policías y finalmente fue Dawn quien se hizo con el control y el liderazgo del Hospital. Desde ahí, realizan partidas donde rescatan a personas de los caminantes y los mantienen trabajando seguros dentro de los muros del hospital. Dicho de otra forma, los “pacientes” permutan su libertad por cobijo, comida y seguridad.

Nunca, ni en la granja, ni en la cárcel, ni en Woodbury, ni siquiera en Terminus, habíamos vivido un ambiente tan demandantemente claustrofóbico como el que se respira en el Grand Memorial. Todo limpio e impoluto, todo perfecto, desde la ropa de los trabajadores al peinado de la lideresa. Pero no deja de ser todo corrupto y degradante.

En aquel encierro, como en cualquier otra parte en un mundo sin reglas, afloran los bajos instintos humanos y uno de los policías asume que las mujeres rescatadas son de su propiedad. La sensación de agobio es transversal a todo el episodio, contrastando la seguridad del interior con el salvajismo del exterior — tanto en las amenazas de caminantes, como en las amenazas humanas. Este contraste se ve empañado al evidenciar la pérdida de varios derechos humanos fundamentales como son la libertad y la libre expresión. Ya en otros episodios se evidenciaba la perdida de libertad, el encierro obligado, pero acá es diferente. Se da a entender que las personas ingresan por voluntad propia y se pueden ir cuando lo deseen, pues no son prisioneros. Solo que el Hospital no tiene vía expedita para escapar y los armados policías regresan a todos aquellos valientes que se atreven a dar el salto a la libertad.

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Si la mirada tuerta del Gobernador o la sonrisa cínica de Gareth nos parecían aterradoras, ahora nos encontramos con la ambivalencia de Dawn, quien en segundos puede pasar de una voz protectoramente maternal a un arranque de ira que te puede hacer sangrar. Se perfila como la gran villana de la temporada.

Pero Beth ya no es la adolescente confundida que intentó suicidarse ante el horror de la epidemia en la segunda temporada, algo vislumbramos en episodios anteriores donde prometió no llorar. Podemos ver algo del temple de Carol en ella, más que mal, la muchacha vio como su padre era decapitado por un desquiciado Gobernador y deambuló sola con Daryl por varias semanas antes de ser conducida al Hospital. No se conformará con quedarse recluida y junto con Noah organizan un plan para escapar. Usando como distracción un caminante y una cuerda de gasas atada al agujero del ascensor, logran hacerse paso hasta el patio de salida del hospital, lamentablemente solo Noah logra escapar pues Beth es atrapada en el último minuto por los policías. Aún así, la muchacha al ver que su amigo logro escapar, sonríe de satisfacción.

Beth es llevada ante Dawn a quien encara haciéndole ver lo iluso de su creencia, que nadie vendrá a rescatarlos porque el mundo como lo conocían dejó de existir cuando se expandió la epidemia. Es golpeada por la policía con una corchetera.

En la última escena vemos como ingresa una camilla con una nueva persona rescatada para servir en el Hospital. Beth sonríe al reconocer a quien yace en la camilla pues no se trata de otra persona que de Carol. Si, la misma Carol que provocó por si sola la caída de Terminus. Esto último sólo nos hace presagiar acción a raudales en los próximos episodios y elucubrar cómo será el enfrentamiento entre Carol y Dawn.

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Por último reflexionar acerca de los dos grandes temas que convergerán en esta temporada. Por un lado tenemos la sempiterna sobrevivencia humana, que hace a los humanos, irónicamente cada vez más deshumanizados en sus conductas. Si bien es válido para cualquier ser vivo proteger su propia integridad, se esperaría que los únicos animales dotados con la capacidad de raciocinio elaboraran conductas más apropiadas para mantenerse con vida, lo que no implica necesariamente recurrir al canibalismo u otras prácticas más aborrecibles y violentas. La escalada de intimidación y de terror, se viene con todo en esta temporada y presumo que debemos estar preparados para escenas más intensas que las vistas hasta ahora.

El segundo gran tema presente en esta temporada es algo nunca tratado con profundidad en The Walking Dead anteriormente, la religión. Si ya la presencia de Gabriel y su iglesia nos da claras luces de esto, no deja de ser interesante como los guiños son esparcidos en este capítulo. Por ejemplo, el auto que “rescata” personas para llevarlas al Hospital tiene una cruz blanca, símbolo asociado al cristianismo más que a la salud. De hecho el símbolo de la organización de ayuda sanitaria es una cruz roja griega, por tanto la cruz del auto negro es claramente una referencia católica. Por otro lado, la presencia de una pintura de Caravaggio en el despacho del médico, es una referencia obvia a la iconoclasia católica. Finalmente la manera en que Dawn administra el hospital, parece más bien la forma que antiguamente usaban las monjas al administrar sus conventos y los hospitales asociados a ellos. Un liderazgo basado en la satisfacción de necesidades básicas como el techo, la vestimenta o el alimento, en pos de un bien común y mayor. Pero este bien mayor no es compartido por todos, sino más bien por una cierta elite y quienes detentan esta situación de poder no están dispuestos a entregarla, ni dejar ir a quienes colaboran con la mantención de este propósito.

Surge entonces la pregunta final ¿es mejor estar libre y estar a merced de amenazas en el descampado o rematar tu libertad y sobrevivir seguro en un lugar hostil?, ¿qué escogerías tu?