Hace ya más de dos años, Netflix anunciaba un acuerdo con Production I.G. (Ghost in the ShellAttack on Titan) para publicar en exclusiva un título entonces conocido como Perfect Bones. Renombrado ahora como B: The Beginning, su primera temporada ya está disponible para cientos de países en la popular plataforma de VOD, y lo cierto es que el resultado cumple con las expectativas. Puede que no destaque por ser excesivamente rompedora u original, pero la calidad de la animación, el diseño de los personajes y un guion ágil y complejo, que ofrece mucho en muy poco tiempo (12 capítulos), justifica sobradamente su visionado.

B: The Beginning mezcla sin disimulo muchos de los géneros clásicos del anime japonés, y lo hace sin renunciar a una trama densa, construyendo un puzle de piezas muy diversas que poco a poco van encajando. En esta serie de animación encontraremos una historia policíaca con tintes de film noir, asesinos en serie ocultos a plena luz del día, el regreso del héroe maldito que lucha por controlar sus obsesiones metódicas, seres mitológicos, experimentos secretos con humanos, sociedades ocultas, la búsqueda de un personaje clave para completar un pasado que aparece desdibujado… un sinfín de ingredientes que nos van alejando de cada una de las subtramas para construir una visión global de la historia. Y casi todas estas subtramas funcionan.

A cambio de este ritmo frenético nos encontramos con la ausencia de tiempos más pausados, un recurso narrativo que en ocasiones surge de la falta de presupuesto para la creación de animación, pero que bien empleadas pueden construir un vínculo intenso con el espectador o definir facetas complejas en la relación de los personajes. Dicho esto, existen para los personajes de B: The Beginning elementos muy interesantes en sus rivalidades antagónicas, algunos dignos de figurar en las listas de los enfrentamientos más surrealistas de la historia, pero la realidad es que estas tensiones rara vez llegan a acercarse al nivel de carisma que podemos encontrar en Death Note o Murder. El trabajo de casi todos los personajes se enfoca con una mayor superficialidad cuando se trata de profundizar en sus motivaciones; el tiempo obliga, y la historia, también.

Los personajes son atractivos y coherentes, obra de Katuno Nakazawa (Animatrix, Samurai Champloo), quien también está a cargo de la dirección de animación, y eso se nota. Se trasluce en ellos una vis cómica que recuerda a la obra de Shinichirō Watanabe en series como Cowboy Bebop o la ya mencionada Champloo, pero que apenas se usa como transición entre los clímax con los que B: The Beginning nos bombardea sin descanso. Al final de los once primeros capítulos ya estaremos completamente entregados a las aventuras y devenires de Keith, Koku, Gilbert, Minatsuki y demás elenco.

La música de Yoshihiro Ike (GANTZ:O) acompaña sin estridencias, combinando cuerdas y percusión con una instrumentación propia de una banda de rock. El apartado vocal se reduce a los temas de apertura y cierre, con lo que el componente incidental es el que predomina en la motivación del compositor durante cada capítulo, para modular y remarcar las emociones que el guion marca. No recuerdo haber tenido la sensación de encontrar motivos que sean repetitivos, ni partes excesivas o fuera de lugar; se trata de un trabajo elegante y contenido, que aporta sin reclamar protagonismo.

B: The Beginning puede que no sea una gran obra maestra, pero es, innegablemente, un excelente trabajo de artesano -quizá lo mejor que haya producido Netflix hasta la fecha-, un título que se puede recomendar sin dudar tanto a aficionados al anime como a neófitos en la materia. Si los cerca de 30 que se van a estrenar en Netflix este 2018, según ha anunciado la propia plataforma, se aproximan siquiera al nivel de calidad de esta producción de I.G., nos encontraremos con un gran año para todos los fans de la animación japonesa.

N.d.R: No os perdáis los últimos segundos del último capítulo por culpa de la opción ‘Saltar créditos’; saldréis de dudas sobre si habrá o no una segunda temporada…